domingo, 28 de julio de 2013

Cuento con la palabra: sentencia.

Siempre quiso ser juez. Tenía un sentido agudo de las justicia y palidecia con las injusticias. Injusticias de todos los colores y sabores. Injusticias que clamaban un juez que supiera interpretar no sólo la ley, sino tambiém la voz de la justicia. Voz anquilosada en viejas pelucas de magistrado. Voz rota en los campos de batalla. Voz que él haría bandera de la verdad. Al sentarse en su silla de juez entendió que a veces la justicia no es justa. Entendió que las sentencias nunca gustaban a todos. Entendió tantas cosas que dejó la silla y se fue...
Ana María Tapias Garcia

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