En una esquina del pais una mente pensaba la forma de salir de aquel laberinto. Laberinto de pensamientos. Pensamientos atados a unas manos, unas manos libres que detestaban las armas. Pero las armas seguían hablando y hablando. Palabras no calladas. Palabras ensangrentadas en las calles. Calles que anhelaban votar con los pies. Los pies volaban sobre ellas como sí fueran ajenos a la libertad. La libertad se fraguaba en la esquina de una mente y de un país que tras años de soledad y silencios se dejó querer por la unidad. La unidad de la transición. Esa palabra que una mente añadió al diccionario.
Ana Maria Tapias Garcia-
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