martes, 23 de julio de 2013

Cuento con la palabra: satisfacción

La sastisfacción vivía marginada en un calle. Calle repleta de serpientes. Serpientes de todos los tamaños que no dejaban acercarse a nadie. Cuando un humano intentaba caminar por la calle una de esas serpientes le miraba mal. No eran peligrosas  sólo buscaban asustar. Asustaban para imponer su criterio. Una niña de ojos azules sonrio a las serpientes. Nunca nadie las había sonreido y entonces decidieron en asamblea. Eran serpientes democráticas.  Dejar la calle a aquellos cuya sonrisa fuera inocente. Y la satisfacción fue feliz.
Ana María Tapias García.

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