La tia Melacatona debía repartir seis dedales entre sus seis hijos. Hijos que suspiraban por los dedales. Todos los demás herederos de la comarca suspiraban por euros, euros y más euros en cuentas corrientes no entregadas a la preferentes. La tia Melacatona dejó escrito cada color de dedal para cada uno de sus hijos: el azul para Nacho, el verde para Santiago, el rojo para Javier, el gris para Alonso, el amarillo para Guillermo y el naranja para Agustín. Los dedales eran los dedos de su madre. Asi que cada hijo guardó en una cajita de cristal un dedo de su madre. Y es que la tia Melacatona habia nacido con seis dedos.
Ana Maria Tapias Garcia
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