" La mariposa desperazaba sus alas en la pared. Era el único hogar que había conocido. El único lugar al que pertenecian sus alas. Alas inmaculadas de sentimientos. Un mañana llamaron a la puerta de la casa. La casa iba a ser desahuciada y sus alas dejarían de desespererzarse. Llevaba días sin dormir. Dias de inmsonio judicial. Dias acumulados en sus alas. Dias de nostalgia. Nostalgia de su pared. Pared con fotos de toda una vida. La vida de sus abuelos, padres. Vida tijeras. Tijeras que un juez decidió no aplicar. El desahucio fue parado y la mariposa extendió sus alas".
Con todo mi cariño y admiración a las victimas de tantos desahucios. Y muy especial a mi amigo Carlos. Que ha luchado contra un desahucio como si fuera una mariposa.
Ana.
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