" La realidad carecía de valor para los usuarios de la biblioteca. Ellos seres hechos con palabras vivían en susurrros. Susurros de letras. Letras que formaban palabras. Palabras que formaban frases. Frases que formaban oraciones. Oraciones que creaban realidades. La realidad era parte de su otra vida. La vida como lectores. Lectores que olvidaban un mundo sin sueños. Sueños derrotados en el ansia de tener dinero. El dinero simbolizaba la maldad y la maldad no existía en la biblioteca. Las letras se unieron en un sindicato para crear realidades sin egoismo. Esas realidades donde descansan los ojos cuando quieren ser felices"
Ana Maria Tapias Garcia
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