La reina decidió salir de su cuento y enfrentarse con la realidad. La realidad fue robada y llevada a Suiza. Donde dormía en un banco, un banco cuajado de lágrimas. Pero la reina sólo era un recortable y como tal no podia hacer nada. Asi que saludó, sonrió y se fue de nuevo a su cuento. No podía ver las ruinas. Ruinas que nunca podría restaurar y se quedó triste. Su tristeza fue espejo de otras reinas que tampoco quisieron salir de sus cuentos.
Ana.
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