El vaso no sabía que estaba ante su último segundo de vida, ni ella lo sabia en realidad. La realidad no aconseja lavarse los dientes con un vaso a las 7.30 de la mañana. Es una realidad aún dormida. Ella pensaba en sus tonterias, y el vaso se estrelló contra el lavabo. Empezó a recoger los diminutos trozos de cristal. Pensó " espero no cortarme", y al momento vio en su mano izquierda sangre. Sangre que la llevó a un guante con el que siguió recogiendo los trozos del vaso. Un vaso que yace en una bolsa de basura olvidado.
Ana Maria Tapias Garcia
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