" Las cajas se encontraban encima del armario. Dentro de ellas se peleaban por tener sitio: zapatos, pijamas, camisetas, vestidos. Todos ellos doblados. Habian dejado atrás la realidad anterior: antes vivían en comodas perchas que les permitían lucirse. Algunso nos se acostumbraban a su nueva vida, asi que lloraban y lloraban día tras dias. El resto escuchaba, y nada hacía. Un jersey muy valiente dijo" No hay que estar triste ni llorar. Debemos contar cuentos, cuentos de noches estrelladas y así nuestros dias serán mas felices. Yo comenzaré".
Asi fue como gracias a las palabras la alegría volvió a las cajas de encima del armario"
Ana Maria Tapias Garcia
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