Sus ojos no pueden olvidar sus lágrimas. Lágrimas de la perdida de su marido. Murió de repente el invierno pasado. Murió sin despedirse. Murió sin adiós. Sus ojos no dejan de llorar. Sus ojos de viuda no quiere reir. No saben que la risa existe sin él. Él a quien todos los dias llora.
Ana María Tapias Garcia
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